sábado 4 de julio de 2009

Gripe A, la pandemia del Siglo XXI

El virus de la Gripe A H1N1 se expande por Argentina y el resto del mundo con extrema rapidez. Si bien la toma de conciencia puede ser de enorme ayuda, a veces con eso sólo no alcanza. ¿Acaso no puede suceder pagar un boleto de tren (sólo por citar un caso), recibir el vuelto, tocando dinero con el que pagó una persona contagiada, y tocarse la cara sin darse cuenta? ¿Cómo evita esa persona el tocarse si, por ejemplo, sufre una repentina picazón en un ojo o algo similar? Hay muchas formas de contagiarse sin darse cuenta, las medidas de higiene deben ser seguidas de manera efectiva y, de ese modo, disminuir el riesgo de contagio.
Tampoco hay que hacer una paranoia del tema. Actuando con conciencia se puede prevenir en buena parte y si uno se contagia, se puede controlar la situación siguiendo las recomendaciones que se han hecho desde distintos lugares de la medicina.
A continuación, se reproduce un mail que circula actualmente por la web y que contiene respuestas a preguntas básicas que surgen hoy por hoy. Periodista argentino agrega otros ítems a tener en cuenta por la población, en este caso, argentina. No obstante, lo más recomendable es tener muy en cuenta toda indicación médica.
¿Cuánto tiempo dura vivo el virus o en una manija o superficie lisa?
Hasta 10 horas.
¿Qué tan útil es el alcohol para limpiarse las manos?
Vuelve inactivo al virus y lo mata. Sirve no sólo en su forma de gel, sino también en estado puro.
¿Cuál es el medio de contagio más eficiente de este virus?
La vía aérea no es la más efectiva para la transmisión del virus, el factor más importante para que se fije el virus es la humedad (en el rostro, lo más vulnerable es la mucosa de la nariz, la boca y los ojos). El virus no vuela y no alcanza más de un metro en distancia.
¿Cómo puedo evitar contagiarme?
Si bien no hay medidas que sean 100% efectivas, es de suma importancia no llevarse las manos a la cara, ojos, nariz y boca; no estar con gente enferma y lavarse las manos más de 10 veces al día.
¿Cuál es el período de incubación del virus?
En promedio, de 5 a 7 días y los síntomas aparecen casi de inmediato.
¿Cuándo se debe empezar a tomar medicamento?
Dentro de las 72 horas los pronósticos son muy buenos, la mejoría es del 100%. La medicación indicada para el tratamiento de esta patología es el Oseltavimir, que se vende sólo bajo prescripción médica. Se habla de que tendría un costo para el público de casi 150 pesos, pero desde el Ministerio de Salud han asegurado que pedirán a las obras sociales la cobertura total de los comprimidos.
¿El virus es letal?
No, lo que ocasiona la muerte es la complicación de la enfermedad causada por el virus, que es la neumonía.
¿Qué riesgos tienen los familiares de la gente que ha fallecido?
Pueden ser portadores y formar una cadena de transmisión.
¿Cuándo se inicia el contagio? ¿Antes de los síntomas o hasta que se presenten?
Desde que se tiene el virus, antes de los síntomas.
¿Cuál es la probabilidad de recaer con la misma enfermedad?
Ninguna, porque quien se recupera luego de contraer la gripe A queda inmune.
¿Dónde se encuentra el virus en el ambiente?
Cuando una persona que lo porta estornuda o tose, el virus puede quedar en las superficies lisas como manijas, dinero, papel, documentos, siempre y cuando haya humedad. Ya que no se va a esterilizar el ambiente se recomienda extremar la higiene de las manos.
¿El virus ataca más a las personas asmáticas?
Sí, son pacientes más susceptibles, pero al tratarse de un nuevo germen todos somos igualmente susceptibles.
¿Es útil el barbijo?
Hay algunos de más calidad que otros, pero si usted está sano es contraproducente, porque los virus -por su tamaño- lo atraviesan como si éste no existiera y al usar la máscara, se crea en la zona de la nariz y boca un microclima húmedo propicio al desarrollo viral; si usted ya está infectado, úselo para no infectar a los demás, aunque es relativamente eficaz.
¿Puedo hacer ejercicio al aire libre?
Sí, el virus no anda en el aire ni tiene alas.
¿Sirve de algo tomar Vitamina C?
No sirve de nada para prevenir el contagio de este virus, pero ayuda a resistir su ataque.
¿Sirve de algo tomar antivirales antes de los síntomas?
En absoluto.
¿Las personas con VIH, diabetes, cáncer, etc., pueden tener mayores complicaciones que una persona sana si se contagian del virus?
Sí.
¿Qué mata al virus?
El sol, más de 5 días en el medio ambiente, el jabón, los antivirales, gel de alcohol.
¿Se puede comer carne de cerdo?
Sí.
Ante la falta de alcohol en gel, práctico elemento que se puede transportar y que es muy efectivo contra el virus de la Gripe A, Periodista argentino deja a continuación un video en el que se muestra cómo fabricar este preparado. Es muy útil (y mucho más sencillo también) usar un atomizador y llenarlo con alcohol fino.

jueves 25 de junio de 2009

Cuando los grandes no están a la altura de las circunstancias


A pesar de las barbaridades de ciertos relatores y comentaristas de televisión, que ponderaron a los sudafricanos como si fuesen la nueva Holanda del 74, habrá que decir la verdad y aclarar, antes de empezar. Si Brasil no se impuso ante el anfitrión de la Copa de las Confederaciones con comodidad, fue pura y exclusivamente por impericia propia. Porque (sabido debería ser) por más perfecto que sea el partido de Sudáfrica (o de cualquier equipo de talla similar), si Brasil juega como Brasil, un partido ante esta clase de contrincantes lo gana caminando. Incluso, este equipo de Dunga tranquilamente puede quedarse con el Mundial 2010, porque hasta sus más mediocres jugadores son de élite y porque usan la camiseta amarilla.


Pero claro, este Brasil no es el Brasil de otras épocas. Si el de 2006, o el de 2002, eran vistos como algo amarretes y con poco brillo, ¿qué se puede decir de la versión actual? Apenas los centrales (Lucio y Luisao) parecen estar a la altura del equipo. Los laterales típicamente verdeamerelhos parecen haber quedado en el olvido. Porque Maicon puede jugar en el Inter tetracampeón y André Santos ser un lateral aceptable, pero qué lejos que están de Cafú y Roberto Carlos. Como si no fuera suficiente, Daniel Alves mira el partido desde el banco e intresa a nueve minutos del cierre. Aún así, como es Brasil y a los jugadores de esa nacionalidad muchas veces les alcanza con una sola jugada, justamente Alves marcó un gol estupendo de tiro libre a dos minutos del final. Pero que el árbol no tape el bosque.


Delante de la línea de cuatro defensores, hay un mediocampo que no tiene nada del otro mundo: un Gilberto Silva que disfruta sus últimos años de futbolista, un Felipe Melo que es no más que un buen jugador, un Ramires que le falta el respeto a la historia del fútbol brasileño y Kaká, que es el único que se salva pero que termina una temporada en la que no pudo escaparse de la flojera generalizada que vivió el Milan.




¿La delantera? Ahí donde supieron jugar Ronaldo u Adriano hoy juega Luis Fabiano, que puede tener nivel para jugar bien en Europa, pero le falta muchísimo para ser el centroatacante de semejante selección. Su suplente es Nilmar; eso lo dice todo. Y Robinho nunca termina de asentarse. Amaga, amaga y amaga, y su calidad para destacarse en el combinado nacional es tan discutible como esa gambeta en la que pasa las piernas por sobre la pelota durante tiempo indefinido, sin llegar a ninguna parte.



Eso explica un poco mejor porqué Sudáfrica supo lucirse. Claro que también incidió que los dirige un brasileño (Joel Santana), que conoce tanto las virtudes y falencias propias como todas las características ajenas. Muy probablemente, el mismo equipo africano con un entrenador de otro país hubiera obtenido también una derrota, pero mucho más abultada. Dichos condimentos, más un poco de orden (que el local perdió luego de los 25 minutos del primer tiempo, lo que le permitió a Brasil encontrar más espacios para crear peligro en el cierre de la primera etapa) alcanzaron para emparejar un duelo que no tiene comparación alguna.


Muchas veces los lectores se quejan cuando un equipo grande pierde ante uno chico y la tapa del diario es una imagen de los jugadores derrotados. En cierto punto, tiene su lógica. ¿Es más llamativo que Sudáfrica haga un papel digno o que Brasil dé pena? ¿Acaso los sudamericanos no pudieron sino hasta el final con Sudáfrica porque el fútbol se emparejó y los locales están listos para pelearle el Mundial a cualquiera? Eso es una mentira. Brasil, como la mayoría de los poderosos cuando pierden, cae por no hacer lo que tiene que hacer con semejantes nombres. Como le pasó a España ante Estados Unidos. Como le hubiera pasado a los de Dunga hoy, de no haber sido por uno de esos pocos brasileños que todavía justifica su nacionalidad.

fotos: clarin.com

martes 9 de junio de 2009

El hombre que derribó una muralla y puso a la historia en su lugar


Ya está. A los 27 años, Roger Federer puede sentirse satisfecho. No le queda más nada por hacer. Ganó el único Grand Slam que le faltaba: Roland Garros. Consiguió, de esta manera, ser apenas uno de los seis varones que ganaron los cuatro torneos grandes en singles. Suma tres Abiertos de Australia, cinco Wimbledon, cinco US Open y este torneo francés. Aunque no pudo obtenerlos todos en un mismo año, es igual de válido y meritorio porque tan sólo dos tenistas (Don Budge y Rod Laver, este último en dos ocasiones) lograron esa hazaña. El último jugador en alcanzar el récord de los cuatro títulos había sido Andre Agassi, en 1999.

La victoria por 6-1, 7-6(1) y 6-4 ante Robin Soderling (verdugo del otrora invencible Rafael Nadal) le dio al suizo el título más buscado de su carrera. No por gustarle el polvo de ladrillo ni nada que se le parezca (su favorito siempre fue Wimbledon), sino porque cuanto más cuesta algo, más se disfruta al conseguirlo. Y este inmenso tenista, al que todo parecía serle fácil, el que se suponía iba a adueñarse del número uno eternamente y al que daba la sensación que nada le resultarba imposible, tuvo que convivir varios años con la derrota y la frustración (algo casi impensado) hasta que le llegó su día. Fue, para él, como derribar los muros de Troya con un martillo y un cortafierro. Tras tres finales consecutivas perdidas ante Nadal, se sacó las ganas. Y ahí sí, entonces, pudo festejar como un chico, como si ese 14° Grand Slam fuese en realidad el primero de un jugador por encima de los primeros 100 del ranking mundial. Sólo él sabe lo que sufrió para ganarlo. Sólo él sabe si alguna vez pensó que nunca lo lograría.


Ahora, nada le falta a Roger Federer. Nadie le reclamará más nada. Si los números definen a los mejores de la historia él, por lo menos, ya alcanzó a Sampras. Quedará para el debate si es el mejor de todos los tiempos en cuanto al nivel de juego. Federer es, por ejemplo, el tenista con más semanas consecutivas en la cima del ranking (237); además de los 14 grandes, obtuvo 15 Masters 1000 (ex Masters Series) y cuatro Masters Cups; ganó 59 títulos en singles (además de jugar otras 22 finales) y 8 en dobles; tiene el récord de victorias consecutivas en finales (24). Tiene todo.

De todos modos, él no piensa en decir basta. Aunque posiblemente una amplia mayoría esté convencida de que es el mejor de la historia (las encuestas así lo demuestran) él seguirá por más. Seguramente sabe que un Grand Slam más lo ubicaría como rey absoluto; seguramente sabe que lleva cinco Wimbledon ganados y que Sampras logró siete; seguramente sabe que Iván Lendl jugó nueve finales seguidas de Masters Cup y él "apenás" llegó a cinco; seguramente sabe que el mismo Lendl y Sampras ganaron cinco Masters Cup, mientras que él obtuvo "tan sólo" cuatro; seguramente sabe que le falta jugar la final del Masters 1000 de París para convertirse en el único tenista en jugar las nueve finales de esa serie de torneos; seguramente también sabe que le faltan tres Masters 1000 para superar el récord de títulos que ostenta Agassi (17). Seguramente, también siente que ese segundo peldaño del escalafón mundial no le corresponde. Seguramente se siente raro en él. Sabe que debe estar en lo más alto. Como su historia se lo demanda. No le cabe otro lugar.




fotos: agencianova.com, informador.com.mx y rafa-nadal.com

lunes 8 de junio de 2009

Resumen: Argentina 1 - Colombia 0

domingo 7 de junio de 2009

Un triunfo, tres puntos, mil dudas...


Esa gente que dejó el Monumental poco después de las 20 se miraba de reojo, sin saber explicar muy bien sus sensaciones. Los rostros denotaban una enorme variedad de semblantes. ¿Felicidad por una victoria importante para las aspiraciones mundialistas? ¿O preocupación por un partido que no merecía terminar como terminó? La única certeza que arrojó el 1-0 fue que Argentina está tres puntos más cerca del Mundial. Demasiado poco para un equipo que pretende ir a Sudáfrica a ganar la Copa.

El periodista argentino hace un análisis de algunos puntos que, a su juicio, deben ser destacados. Y lo hace tras una victoria, porque después de las derrotas es mucho más fácil, pero lo bueno es verlo antes de la caída.

Para empezar, debería dejarse de lado el discurso que funciona como excusa de muchos desde hace algunos años. Más precisamente, desde que las cosas comenzaron a fallar en la era Basile: "sin tiempo de entrenamiento con el plantel reunido en su totalidad, no se puede pretender mucho". ¿Acaso Paraguay, cómodo líder de las Eliminatorias, concentra un mes antes de cada partido? ¿Los brasileños se juntaron a hacer una pretemporada en Montevideo para golear a Uruguay? ¿Bielsa encierra a los jugadores de Chile en una puesta a punto a largo plazo? Todas las selecciones (no sólo en Sudamérica) están en las mismas condiciones. Y más de una sabe resolver esa situación y jugar decentemente al fútbol.

Uno de los pensamientos de Maradona es "armar el equipo en función del rival". Diego manifiesta: "No voy a jugarle a Venezuela de local del mismo modo que a Brasil de visitante". De esa manera, y al enfrentar a rivales teóricamente inferiores, lo más normal será ver una formación agresiva durante los partidos de Eliminatorias. Si, justamente, se habla del poco tiempo que tiene el plantel para entrenar y conocerse, ¿no sería mejor apostar a una base táctica y estratégica definida que pueda probar y fallar ahora, y no el año que viene en Sudáfrica?
Los amistosos no siempre serán ante rivales como Francia. Por el contrario, generalmente se realizan ante equipos de poca monta. Cuando llegue la hora de jugar ante alguna potencia (si es que así lo determina el sorteo y siempre y cuando Argentina se clasifique), ¿se estudiará el planteo a las apuradas, a última hora?

Messi debe tomar las riendas de la Selección. Está muy bien que sea el dueño de la 10. Pero Messi, que es (a juicio de muchos) el mejor del mundo, no es el mejor del mundo sólo por llamarse Messi. Es el mejor del mundo por calidad individual pero también porque tiene a su lado a los más destacados futbolistas del momento. Porque juega con Iniesta, con Xavi, con Eto'o, con Henry. ¿A Messi le favorece tener a dos jugadores más parecidos a él (Tevez y Agüero) que a Eto'o? ¿No parece calzarle mejor la compañía de un delantero de área? La presencia de un Iniesta es clave en la tarea del chiquitito. Y Argentina, hoy por hoy, no tiene ni por asomo un jugador como el español. En la idea que plantó Maradona ayer en la cancha, lo más parecido a Iniesta era Verón. Pero el jugador de Estudiantes no supo llevar a cabo su función. Se quedó muy temprano y terminó participando más de la destrucción de juego que de la creación. De todos modos, su crédito sigue abierto; se confía en que sólo haya sido un mal día para la Brujita.
Agüero dista mucho de ser ese desequilibrante delantero que juega en España. ¿No sentirá, él también, la falta de una referencia como su compañero del Atlético, Diego Forlán? Con un Tevez a quien se le negaron las oportunidades en Manchester, ¿no sería adecuado, al menos en este momento, que le dejara su lugar a un Diego Milito que rompió redes en la temporada en Italia?

Heinze juega en el Real Madrid. Zanetti es el símbolo, capitán e ídolo del Inter desde hace más de una década. Demichelis juega en el Bayern Munich de Alemania. Con los nombres y las camisetas no alcanza. La defensa argentina tiene problemas enormes. Gago no ayuda con su bajo momento futbolístico. Es culpa del entrenador, que elige a los integrantes de la última línea, y es culpa de los futbolistas el no estar a la altura de la Selección argentina. Luis Amaranto Perea no tendrá ni la mitad del nombre, ni la mitad de la trayectoria, ni la mitad del dinero, ni la fama, ni nada comparado con sus rivales de ayer. Pero muestra un temple, una calidad para la marca y una firmeza que hace tiempo no se ve en las ropas blanquicelestes. El único que sigue conmoviendo, por esfuerzo pero también por resultados a la hora de hacer su trabajo es Javier Mascherano, quien se encarga de justificar el "Mascherano y diez más" que pregonó Diego desde su llegada al banco.

Colombia, por su parte, mostró buenas intenciones, intentó jugar y lo hizo en buena parte del encuentro (sobre todo en la primera mitad) mejor que el conjunto local. No mereció irse con las manos vacías. Perdió por su falta de definición ante Andújar (buen debut del arquero argentino) y por un descuido tras un córner (pelota que peinó Yepes y metió en el arco Daniel Díaz). Pero mostró, además del conocido rendimiento de Perea, Yepes y Vargas, dos jugadores estupendos como Freddy Guarín y Rentería. Dos que podrían jugar en cualquier equipo argentino y dar sobradamente la talla. Ellos fueron los que más merecieron el empate que nunca llegó. Ellos y la determinación de Maradona, que salió a jugar con Messi, Tevez, Agüero, Verón y todos los chiches y terminó defendiéndose en el Monumental con Zanetti, Díaz, Demichelis, Burdisso y Heinze como si lo atacara el ejército griego en Troya.

sábado 6 de junio de 2009

De regreso

El periodista argentino está de vuelta en la web. Tras un año de ajetreos, se ha recuperado el tiempo y las ganas de seguir con este proyecto, que crecía rápidamente a medida que se hacía un lugar en el mundo. Este regreso se caracteriza por el enorme progreso en la experiencia, en el modo de trabajar, producir y escribir que ha tenido en los últimos tiempos quien lleva adelante el blog.

El análisis deportivo habitual, así como también los temas relevantes de otros ámbitos, estarán presentes con el mayor entusiasmo posible. Un cambio radical se genera desde el aspecto de la producción del espacio ya que, a diferencia de la información pura que caracterizaba a la vieja edición, en esta etapa se agregarán testimonios y opiniones de los protagonistas de las noticias, generados en su mayoría por el mismo periodista argentino.

Así se reinaugura este espacio. Con muchas ganas de brillar, de regalarles a los lectores algo distinto de verdad. El periodista argentino será lo que deba ser... O no será nada.

domingo 11 de mayo de 2008

Academia de tristeza



Era un sábado ideal para la Academia. Y no por el clima, aunque hasta eso le sonreía a Racing. Todos (todos) los rivales directos habían dejado puntos en el camino. Y el que llegaba a jugar de visitante en Avellaneda era Argentinos, 19° en la tabla teniendo en cuento sólo los partidos fuera de casa. Pero vale recordar que los locales también estaban 19° en la tabla de resultados locales...

La gente, esa gente que no se encuentra en otro lado, esa gente que parece estar loca por llegar hasta el Cilindro con tanta esperanza, lo hace porque realmente está loca, pero por sus colores. Porque nadie les podría haber dicho nada si recibían al equipo a puro insulto después de la derrota ante Central; pero ellos decidieron apoyar. En masa, como siempre, con la ilusión de que la Promoción, la Promoción, se vaya a la...

A los dos minutos, sin embargo, los Bichitos (más bichos que nunca) picaban agudamente en el corazón racinguista: pelotazo cruzado desde el fondo, Alvaro Pereira dominó la pelota, tiró un centro desde la izquierda que cayó en los pies de Delorte y el lungo se hizo un festín ante la pasividad de la defensa local, para terminar descargando con Ortigoza, quien definió cruzado e hizo inútil la estirada de Navarro. Argentinos parecía tener la fórmula: buscar con Pereira, su carrilero más hábil, que justamente iba por el costado de Chatruc, que se iba mucho al ataque y dejaba a Franco Sosa para que baile solo. Además, cuando el uruguayo no podía por ese lado, por el opuesto aparecía Peñalba para complicar a Shaffer, mucho más apto en su juego para ir al ataque y tirar buenos centros que para marcar.

Los hinchas no podían creerlo. Se sentían (o se sienten) meados por un mamut. Porque su equipo puede jugar horrible, pero a los 2 minutos no hay nadie que justifique una victoria. Con ese golpe en contra tuvo que ir justamente la Acadé, un equipo que tiene una endeblez anímica enorme, una fragilidad digna de una adolescente sufriendo su período. A pesar de ello, tal vez porque anoche se jugaba en el Cilindro y con el empuje de la gente, el equipo de Llop arrinconó a Argentinos. Pero hay formas y formas de arrinconar al rival; y Racing no eligió una muy buena. Eligió, en realidad, la única que tiene un equipo que no sabe a lo que juega: ir, ir, ir, chocar, chocar, golpearse, volver a ir, volver a chocar... Todo le resultaba más fácil al equipo de Pipo Gorosito, aunque una (al menos una) le salió bien al local... Luego de un centro de Zuculini que peinó Avalos, Sosa fue a buscar la pelota en lo alto a la vez que Torrico hacía lo propio; ganó el de Racing con la cabeza y la pelota entró mansita al arco. Delirio; faltó que la gente cantara el otrora grito de guerra de equipos como el Cienciano y el Once Caldas, el "sí, se puede". Pero a no confundirse.
Racing estaba partido y sin ideas. Chatruc y Moralez, los volantes externos, no se hacían cargo del equipo. El pestiso se paraba muy adelante, casi en la línea delantera y Chatruc, a veces por derecha y a veces por el medio, era pura confusión. Así, nadie se calzaba el traje de creador y al equipo no se le ocurría cómo entrarle al rival. El primer tiempo se fue, con más tensión que buen fútbol, pero entretenido (para el neutral).

Y si la nota terminara en ese párrafo anterior, no estaría muy mal. Futbolísticamente hablando, claro, porque no pasó nada más. Sí hubo algunos detalles para tener en cuenta en la segunda parte. Como la tibieza de Argentinos, que nunca se animó a rematar a un rival que no sabía dónde estaba parado; o la anémica propuesta de Racing, que no supo crear una situación de gol (la única fue un tiro libre de Sosa que sacó muy bien Torrico). Pero el partido contó con el mal arbitraje de Pezzota, clave en una jugada en la que los de Llop no saben si reírse o llorar. A los 20 minutos, Hilario Navarro salió a cortar un centro y atenazó fácilmente, pero en la caída se golpeó y perdió la pelota, que fue empujada al gol por Caruzzo. Argentinos se ponía 2-1... hasta que el árbitro marcó una falta que jamás existió. Ahí estaba la mitad del vaso lleno para la Acadé, pero quedaba la mitad vacía: Hilario se tuvo que ir en camilla directamente al vestuario y habrá que ver cuántos partidos se pierde. En su lugar entró Martínez Gullota, que tenía en su haber un partido en Primera (aquel fatídico 3-4 vs. San Lorenzo, en el que recibió tres goles). El arquero ingresado apenas tocó una pelota.

Ante la pasividad del equipo, los hinchas albicelestes vivieron en silencio los últimos minutos. Sólo hasta que Pezzota marcó el final, cuando estallaron en silbidos e insultos. La gente dio su veredicto: tal vez se banque perder, pero no tolera una actuación tan pobre como la de ayer.