Ayer se realizó frente a la sede de la AFA (en la calle Viamonte al 1300) una manifestación en repudio al asesinato de Emanuel Alvarez, el chico de 21 años que fue herido de muerte cuando se dirigía a ver a su querido Vélez Sársfield. El encuentro (al que estaban invitados simpatizantes de cualquier equipo) era de público conocimiento: los mismos chicos se habían encargado de avisar a los medios, de mandar cadenas de mails y cualquier modo que difundiera el acto, previsto para las 19. Lamentablemente, todo quedó en anuncios. La manifestación se hizo, sí. Pero quien escribe estuvo presente y puede dar fe de que los presentes no llegaban a cincuenta. Apenas un puñado de jóvenes (principalmente de Vélez, aunque había un chico con la camiseta de Independiente) se acercaron al vallado puesto por la Policía Federal para cantar, pedir justicia y señalar como máximo responsable a Julio Grondona. Es una lástima que la concurrencia haya sido tan escasa teniendo en cuenta el golpe que significó la muerte de Ema para todos los amantes del fútbol y para la sociedad en sí misma. Una vieja frase dice que la unión hace la fuerza. Si, supuestamente, lo sucedido el sábado en el Bajo Flores sacudió a todos por igual, ¿por qué no nos unimos en serio?
jueves 20 de marzo de 2008
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